En 90 tenemos que volver unos años

En los años 80,
España experimentó muchos cambios tanto en el campo político como económico. A
finales de las 80 España prosperaba, los precios de las viviendas subían, había
mucha inversión extranjera y emigración exterior. Toda Europa estaba en pleno apogeo
económico y España tenía
el crecimiento económico medio más alto de la Comunidad Europea. Esos años de
abundancia no duraron mucho. A principios de
los años 90, varios eventos marcaron la economía mundial. Se empezaba a ver un panorama de incertidumbre global aunque España fue
uno de los países europeos más afectados por ese periodo de crisis que no logró
combatir hasta 1996.

 

Para poder explicar la crisis
experimentada en España en los años 90 tenemos que  volver unos años atrás. En 1982 el PSOE tomó las
riendas de España que era un país con una economía débil, muy dependiente del
turismo y del sector servicios.

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Durante su primera legislatura,
el PSOE decidió aplicar un plan de estabilización económica llevando a cabo un
necesario plan de reconversión industrial que llevó a la quiebra a importantes
empresas del país que eran obsoletas. Este proceso era imprescindible para
sanear la economía del país.

 

En 1986 España entró a formar
parte de la Comunidad Económica Europea (CEE) lo cual dio un impulso y fortaleció
la economía española. Ese mismo año el PSOE ganó su segunda mayoría absoluta.
La economía española estaba en pleno crecimiento económico. La entrada de
España en la CEE se tradujo en un fuerte aumento de las inversiones extranjeras
y la necesidad de un desarrollo económico interno para poder modernizarse y
competir con el mercado exterior. Los Fondos de Cohesión permitieron dar un
gran impulso económico que llegaría hasta 1992 logrando que el gasto público aumentase en enseñanza, sanidad, pensiones
e infraestructuras. El gobierno socialista aprovechó esta coyuntura para
conseguir que España dispusiese de un nivel de sanidad, educación y servicios
sociales equiparables al de sus vecinos europeos. Por primera vez España tenía
un Estado de Bienestar.

 

A principios de
1990 se produjo un estancamiento de la economía española pasando al 3,8% y
entrando en recesión en 1993 con un decrecimiento del 1%. En 1990 se hizo
patente una crisis económica global marcada por el estallido de la burbuja
inmobiliaria en Japón que afectó a
muchos países y agravada por la Guerra
del Golfo, que provocó
grandes subidas en los precios del petróleo.

 

La fuerte
inversión pública en infraestructuras para preparar el país para dos grandes
eventos hizo que la crisis en España tardase dos años en manifestarse. Se llevó
a cabo la construcción de la autovía Madrid- Sevilla; el AVE Madrid-Sevilla y
las infraestructuras del Nuevo Acceso Ferroviario a Andalucía. Todas estas
obras culminaros con la Exposición Universal de Sevilla en 1992 y
los Juegos Olímpicos de Barcelona de ese mismo año. Cuando estos grandes
eventos finalizaron, la crisis se hizo sentir como en el resto del mundo, con
el aumento del precio del petróleo y un crecimiento espectacular del desempleo
generado por el fin de la inversión en grandes infraestructuras.

 

 

España era un país
muy dependiente del petróleo. Su elevado precio hizo aumentar los costes de
producción y de transporte de mercancías que repercutieron directamente en los
precios de los productos. Como consecuencia de ello, se redujeron drásticamente
la inversión y el consumo, y el país entró en recesión. Las cuentas públicas en
aquellos momentos registraban altos niveles de deuda llegando al 68% de PIB en
1993 y el paro se elevaba al 24%. La conjunción de la falta de inversión y de
demanda, el gran gasto público y el desequilibrio entre importaciones y
exportaciones hizo que la crisis económica fuera breve pero especialmente grave
en España.

 

El 16 de septiembre de 1992 el gobierno se vio obligado a devaluar la
peseta un 5% y el 21 noviembre otra vez un 6%. Aunque eso no fue suficiente. El
13 de mayo del año siguiente el gobierno tuvo que desvaluar una tercera vez la
peseta, esta vez un 8%.  La devaluación
de la peseta ayudo al crecimiento de la industria y a sus exportaciones. Por
otro lado, esta medida redujo la confianza de las inversiones extranjeras en la
estabilidad de la moneda. La crisis española llegó a su cumbre en 1993, año en
el la tasa de paro alcanzó su nivel más alto desde principios de la democracia.

 

El 7 de febrero de
1992 se firmó el Tratado de Maastricht. Sus objetivos eran muy

Claros: unificar
la política monetaria de los miembros de la Unión Europea; crear un banco
central y una moneda común, el euro. Para
poder formar parte de esta Unión Económica y Monetaria, los países miembros de
la UE tenían que cumplir cinco requisitos: controlar la inflación a un
nivel inferior a 1.5 de la media de los tres países de la unión con menor tasa;
tener un déficit publico inferior al 3% del PIB; una deuda inferior al 60% del
PIB y, por último, mantener un tipo de cambio estable.

 

La intensa crisis estuvo a punto de excluir a España del proyecto europeo
definido por el Tratado de Maastricht. España no era capaz de cumplir los
criterios de convergencia. Los ‘Fondos de Cohesión’ vinieron en ayuda de los países cuyo PIB per cápita se encontraba por
debajo del 90 % de la media de la UE: España, Portugal, Grecia e Irlanda. En el caso de España, las comunidades autónomas
jugaron un rol importante en la atribución de estos fondos. El partido
socialista apoyó el proyecto Europeo durante todo el periodo de su gobierno,
incluso en los momentos de la mala coyuntura económica y a pesar del posible
coste político.

 

Poco a poco se fue saliendo de la recesión. A partir de 1994 se empezó a
crear empleo aunque el paro aún era muy elevado; había que hacer frente al alto
déficit público y a la crisis de la seguridad social. Durante estos años, el
Partido Socialista empezó a perder credibilidad y popularidad entre los
españoles. No solo por la crisis sino también por culpa de los graves casos de
corrupción en el Partido Socialista, destapados a principios de los años 90. La
corrupción afectó la imagen y a la reputación del PSOE de manera importante. En
1996 el Partido Socialista perdió las elecciones por un estrecho margen
poniendo fin a la era de Felipe González después de 14 años de gobierno y
cediendo su puesto al Partido Popular.