Otro de la producción eléctrica dependieran de

Otro
de los factores alegados es la inversión en energías renovables.

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Ya en 1986 la Comunidad Europea preveía
que en el año 2000 el 50% de sus necesidades estuvieran cubiertas con energías
renovables y en 2025, la cuarta o la quinta parte de la producción eléctrica
dependieran de estas energías y especialmente la eólica. A mediados de los 90,
los planes de expansión de las renovables estaban en pleno auge. En marzo de 1994 se habi?a
celebrado en Madrid la Conferencia Internacional “Un Plan de Accio?n para
las Fuentes de Energi?a Renovables”, que pasari?a a conocerse como la
“Declaracio?n de Madrid”.

 

El objetivo principal de dicha cumbre fue articular un plan de acción que
permitiera que, en el año 2010, el 15% de la demanda de energía primaria en la Unión
Europea fuera satisfecha con energía de origen renovable (Documento 32).

El 4 de julio de 1996, el Parlamento Europeo exhortó a la Comisión a que
aplicara un plan de acción comunitario de fomento de las energías renovables, y
en 1996, se aprobó? la Directiva Comunitaria 96/92 sobre normas comunes para el
mercado de la electricidad, cuyo artículo 8 ofrecía a los estados miembros la
posibilidad de promover la penetración en el mercado de la electricidad
obtenida de fuentes de energía renovables, dándoles prioridad.

En noviembre de 1997, la Comisión Europea adoptó la Comunicación sobre
“Energía para el futuro: fuentes de energía renovables – Libro Blanco para
una estrategia y un plan de acción comunitarios”, donde propuso, ya de
manera formal, doblar la cuota de participación de las fuentes de energías
renovables en el consumo interior bruto de energía de la Unión Europea, marcando un objetivo indicativo
del 12% para el año 2010.

Por su parte, el Consejo, mediante la Decisión 98/352/CE adoptó el programa
de fomento de las energías renovables en la Comunidad destinado a reducir las
emisiones de CO2 aumentando la cuota de mercado de las energías
renovables y su contribución a la producción global de energía primaria en la
Comunidad.

El objetivo previsto en el Libro Blanco fue implementado a nivel nacional
en la Disposición Transitoria Decimosexta de la Ley 54/1997 del Sector Eléctrico
(“LSE”), que contempló la elaboración de un Plan
de Fomento de las Energías Renovables con la finalidad de que éstas cubrieran,
como mínimo, el 12% de la demanda energética española.

La LSE respondía a los principios del protocolo suscrito en diciembre de
1996 entre el Gobierno y las principales empresas del sector eléctrico.

Este Protocolo sentó? las bases del actual sistema eléctrico español y estableció
el mecanismo de incentivo a las energías renovables mediante el pago de primas.

En diciembre de 1999, el Instituto para la Diversificación y el Ahorro Energético
del Ministerio de Industria (“IDAE”) publicó el Plan de Fomento de las energías
renovables (PFER)1.

Los representantes del sector eléctrico han participado en la elaboración,
no solo de la regulación aplicable al sector, sino también de todos los planes
de fomento de las energías renovables que se han realizado desde la firma del
contrato.

*aprobación del Plan aplicable al
periodo 2011-2020 (que recibe el nombre de Plan de Acción Nacional de Energías
Renovables –PANER- 2011-2020). El Ministerio hace referencia a la publicación de un
borrador del plan, sobre la base del cual, empresas, asociaciones y ciudadanos, realizaron
aportaciones y sugerencias tomadas en cuenta para la elaboración del documento
definitivo.

Como continuación de la política de fomento de las energías renovables, en
noviembre del año 2000, la Comisión Europea publico? su Libro Verde “Hacia una
estrategia europea de seguridad del abastecimiento energético”; en él, proponía
el fomento de las energías renovables y de la cogeneración como energías
necesarias para lograr el doble objetivo de reducir la dependencia energética y
de limitar la emisión de gases de efecto invernadero, y señalaba: “El
desarrollo de las energías nuevas y renovables es la clave del cambio. Duplicar
su cuota al 12% en el balance energético y pasar del 14% al 22% para la producción
de electricidad es un objetivo que debe alcanzarse de aquí al año 2010”.

En septiembre de 2001, se aprobó la Directiva 2001/77/CE, relativa a la promoción
de la electricidad generada a partir de fuentes de energía renovables en el
mercado interior de la electricidad, que estableció el objetivo genérico de
alcanzar un 22% de energía eléctrica generada a partir de fuentes renovables a
nivel comunitario.

La Directiva, en su artículo 3.2, preveía que los estados miembros
adoptaran y publicaran unos objetivos indicativos nacionales de porcentaje de
consumo futuro de electricidad generada a partir de fuentes de energía
renovables, para lo cual, debían partir de los objetivos orientativos previstos
en su Anexo.

El objetivo previsto para España en el Anexo de la Directiva 2001/77/CE era
del 29,4%, muy por encima de lo indicado para la mayoría del resto de los
estados miembros.

 

La razón que se podría
alegar frente al hecho de que las CTCCs infrautilizados puede ser porque la energía
producida por las fuentes renovables no gestionables han tenido prioridad sobre
las demás. Por ello los CTCCs se utilizan casi
exclusivamente como centrales de respaldo de e?stas.

En el transcurso de la década
recién terminada se han producido unos hechos relevantes que han condicionado
el presente y que han dado lugar a la situacio?n actual de los CCGTs. Estos
son:

Desbordamiento del Plan
de Energi?as Renovables.
RD 134/2010 para la utilizacio?n prioritaria de carbo?n nacional.
Cai?da de la demanda ele?ctrica en los an?os recientes por efecto de la crisis
financiera iniciada en 2007.