Renovables ha llevado a cabo sucesivos planes

Renovables

Desde la entrada en democracia, España
ha llevado a cabo sucesivos planes energéticos nacionales. Trataremos en este
apartado de hacer un balance sucinto de los objetivos que se pretendían, no
tanto en el área de las energías renovables sino a nivel energético general. Y
es que, en los años setenta, España era un país netamente importador de energía
pues necesitaba la importación de dos tercios del consumo de su energía
primaria a través del petróleo. Por tanto, existía un nivel muy elevado de
subordinación y necesidad externa. Debemos recordar, a su vez, que en el año
1973 se sufrió a nivel mundial un shock de precios petrolíferos, lo que supuso
un  hito que llevo consigo la realización
de una estrategia planificada con la que hacer frente a dicha dependencia
exterior. Esta estrategia fue denominada como el “Plan Estratégico Nacional 1975″ 1.
La duración a la que aspiraba era de diez años.

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Este plan buscaba, primeramente,
apostar por un frente común europeo como respuesta al shock petrolífero y, en
segundo lugar, realizar una planificación integral para hacer frente a la
crisis. En este plan se comenzó a ver como algo necesario la modificación del
rumbo tomado en España, que debía virar hacia una diversificación de las
fuentes de energía en aras a disminuir la dependencia del petróleo proveniente
del exterior.

 

El
suministro de energía no solo debía diversificarse en cuanto a países que nos
exportaban su petróleo si no, también, de reducir esa dependencia exterior
mediante el suministro de energía a los hogares a través de otras fuentes. Como
forma de llevar a cabo un seguimiento y control de la estrategia energética
española, se crea el Centro de Estudios de la Energía. Dicho centro planificó
mediante distintos procesos matemáticos que el suministro de petróleo se
reduciría de manera considerable, pasando del consumo de energía primario de un
66,9% en 1973 a un 48% en 19852.

Surge
así el Plan Energético Nacional de 19823. Este plan es el primero en el que aparece como prioritario
la estimulación de la producción de energías renovables como modelo para un
futuro sostenible. La primera ley que se promulgó en el marco normativo de las
energías renovables se corresponde con la Ley 82/1980, sobre conservación de
energía. Esta ley estableció la primera piedra para el desarrollo de las
energías renovables en nuestro país. Dicha ley, en su primer artículo,
especificaba uno de sus objetivos primordiales y consistía en ” Potenciar la
adopción de fuentes de energía renovables, reduciendo en lo posible  el
consumo de hidrocarburos y en general la dependencia exterior de combustibles.4″ Así pues, la
conclusión a la que debemos llegar, es que este plan introdujo las energías
renovables como fuente perfectamente asumible y que debía ser potenciado. Así
pues, se consumió en 1992 un 3,5% de energía procedente de energías renovables.

. El problema que surgió en estos años en los que el
legislador intentó ordenar el mercado energético español hacia el aseguramiento
del abastecimiento mediante recursos nacionales, fue que las tecnologías que
pretendían asegurar esos objetivos (la energía nuclear, el carbón y las energías
renovables) no cumplieron ni en tiempo ni en costes el papel que se les había
asignado.

Tras la evaluación del plan de fomento, que se recoge en
el “Balance del Plan de
Fomento de las Energías Renovables en España durante el periodo 1999-2004”,
elaborado por el IDAE, se comprobó que desde la puesta en marcha del plan hasta
el año 2004 el consumo global de energías renovables aumentó en España en casi
3 millones de toneladas equivalentes de petróleo anuales que, aún siendo
un incremento muy notorio y positivo, era insuficiente para alcanzar los
ambiciosos objetivos fijados. De esta forma, el balance realizado concluyó que
hasta el año 2004 se había cumplido el 28,4% del objetivo del incremento global5.

En primer lugar, la Directiva
2001/77/CE6 del
Parlamento Europea y del Consejo, de 27 de septiembre de 2001, que promocionaba
la electricidad generada con fuentes de energía renovables en el mercado
interior de la electricidad. Se incluían unos objetivos indicativos nacionales
para 2010 que, en le caso de España, suponían que la electricidad producida por
renovables alcanzara en 2010 el 29,4% del consumo nacional bruto de
electricidad.

 

Por otra parte, la Directiva
2003/30/CE7 del
Parlamento Europeo y del Consejo, del 8 de mayo de 2003, relativa al fomento
del uso de biocarburantes u otros combustibles renovables en el transporte,
para que pasara su uso del 2% en 2005 al 5, 75% en 2010.

 

Por tanto, se vislumbra necesario la aprobación de otro Plan de Energías
renovables (en adelante “PER”) que aunara los nuevos objetivos y actualizara
los ya existentes en un plan moderno, innovador y sobre el marco establecido en
la Unión Europea. Este PER se aprobó junto con un Plan de Acción para la mejora
de la eficiencia energética, con la intención de revolucionar el marco normativo
para implementar todas las fuentes de producción así como mejorar su eficacia y
eficiencia. Como ya hemos comentado en los párrafos anteriores, el PER
2005-2010 se propuso sostener, como fuente de consumo total, el objetivo del
12% de producción de energía mediante energías renovables para 2010, e
implementó e incluyó los otros dos objetivos establecidos en sendas directivas.
Estas directivas proponían la utilización de hidrocarburos para transportes en
al menos un 5,83% y una contribución mínima de las fuentes renovables al
consumo bruto de electricidad del 29,4%8.

Y es en estos años en donde la aportación de las energías renovables sólo
ha aumentado en España (hasta estos últimos dos años), y el gran logro que
hayamos aquí se basa en el marco regulatorio que permitió certidumbre, libertad
de inversión y, por tanto, seguridad y estabilidad.

El sistema elegido por el legislador español –de manera
acertada- para promover el uso de las energías renovables como fuente de
producción de energía eléctrica se ha basado, en estos años, en el sistema de
apoyo. Este sistema, a modo de resumen, se ha centrado en la retribución económica a la
energía producida.

Posteriormente, a mediados de 2009 entró en vigor la Directiva 2009/28/CE
relativa al fomento del uso de energía procedente de fuentes renovables. Los
objetivos principales que se establecían eran tres. En primer lugar, llegar a
un 20% de consumo final bruto de energías renovables para 2020 y un 10% en
transporte. También se insistió, en esta directiva, en la integración de las
renovables en otros sectores como la edificación y el urbanismo. Esta directiva
se encontraba dentro del Paquete Europeo de Energía y Cambio Climático, que
precisaba como fines para 2020 el aumento de la contribución de las energías
renovables hasta el 20%. En segundo lugar, una reducción de las emisiones de
gases de efecto invernadero del 20% con respecto a los niveles de 1990 y, por
último, de una mejora de la eficiencia energética del 20% hasta el año 2020.

 

Dentro de este plan, existía un objetivo más concreto que consistía en la
generación de electricidad a través de la energía renovable. El PER 2005-2010 buscó
potenciar los medios para alcanzar este objetivo y se consiguió un aumento de
la generación y consumo bruto de electricidad mediante energías renovables del
14,4%9.
Sobre la base de los datos reales extraídos por el Instituto para la
Diversificación y Ahorro de la energía, se pasó de un 17,9% en 2004 a un 32,3%
en 2010 de generación de electricidad mediante energías renovables respecto del
total de generación de electricidad. Cabe destacar que, si atendemos a las
fuentes que contribuyen a la generación de electricidad, fue la energía renovable
la que más contribuyó a dicha generación bruta. Por detrás se encontraba el gas
natural y luego la energía nuclear.